LA CALLE

2010 Febrero 4
por Juan Carlos Rodriguez Montero

Una calle,
Negra, o azul
una calle perdida en
un pensamiento
o
una huella perdida
en la memoria de una calle.

En los faros eléctricos
el titilar se repite
El momento tras el momento
la visión tras la visión
olvido tras olvido, todo de nuevo.

“Canción de la Vida Profunda” -Porfirio Barba Jacob.

2010 Enero 19
por Juan Carlos Rodriguez Montero

Hay días en que somos tan móviles, tan móviles,
como las leves briznas al viento y al azar.
Tal vez bajo otro cielo la Gloria nos sonríe.
La vida es clara, undívaga, y abierta como un mar.

Y hay días en que somos tan fértiles, tan fértiles,
como en abril el campo, que tiembla de pasión:
bajo el influjo próvido de espirituales lluvias,
el alma está brotando florestas de ilusión.

Y hay días en que somos tan sórdidos, tan sórdidos,
como la entraña obscura de oscuro pedernal:
la noche nos sorprende, con sus profusas lámparas,
en rútiles monedas tasando el Bien y el Mal.

Y hay días en que somos tan plácidos, tan plácidos…
(¡niñez en el crepúsculo! ¡Lagunas de zafir!)
que un verso, un trino, un monte, un pájaro que cruza,
y hasta las propias penas nos hacen sonreír.

Y hay días en que somos tan lúbricos, tan lúbricos,
que nos depara en vano su carne la mujer:
tras de ceñir un talle y acariciar un seno,
la redondez de un fruto nos vuelve a estremecer.

Y hay días en que somos tan lúgubres, tan lúgubres,
como en las noches lúgubres el llanto del pinar.
El alma gime entonces bajo el dolor del mundo,
y acaso ni Dios mismo nos puede consolar.

Mas hay también ¡Oh Tierra! un día… un día… un día…
en que levamos anclas para jamás volver…
Un día en que discurren vientos ineluctables
¡un día en que ya nadie nos puede retener!

CIUDAD LLENA DE LUCES

2009 Diciembre 28
por Juan Carlos Rodriguez Montero

Ya no sé que hacer
ante la ciudad llena de luces
que me vigila y me vigila
tras el edificio del banco.

Son unas exclamaciones
cada una en un cerro inventada
que me sutilizan
y me atraen así
entre sus brazos.

Ciudad de muchas mulas. Mulas de colores, todas

2009 Diciembre 16
por Juan Carlos Rodriguez Montero

Me quedo pensando en el anaquel
que vi, un pueblo olvidado (que no sigue ya)
y sigo la conciencia del hombre
Para pasar un camino con bordes de paja
Mi corazón en baja ola como
si quisiera seguir de viaje
Más ni insisto
Que quiere ser bruja la linda
en hierba su cabello
y campaña.
Que no emerja más
de las zarzas.

Todo sordo en grito suave, sin reclamo.

2009 Diciembre 1
por Juan Carlos Rodriguez Montero

Allá va el dia y la noche.
En los árboles abandonados esperan los que usan
esperan la melodía calmada del reclamo
buen guía, ayúdanos a distinguir el camino
de la naturaleza olvidada, de la pureza sin forma
yo te exclamaré cuanto quieras, para quedarte en tu sitio.
Buen guía
acaba lentamente, desestimo
manteniéndome a la par de otros ejemplos,
metiéndome sin importar el dolor.
Y así, nadie viene a esta casa,  esta cama conmigo.
Poco a poco enfermo, me canso de estar cerca, imagino
comparto el cansancio con los que me quedan
imagino
pero el valor es neutro, sí como la importancia
y el resto el mundo, que pasa volando
es como estas tijeras que guardo entre mis manos
estas tijeras, no pueden sentir el arcoiris que pasa rozando sus gargantas.

para comenzar

2009 Septiembre 12
por Juan Carlos Rodriguez Montero

I

Recuerdo una ocasión, hace muchos años atrás, en
La que le pregunte a mi madre, miles de años atrás
Cual era el significado de una palabra desconocida
De una palabra que para mi no significaba algo sino que no era nada
Esperaba su respuesta, y mi madre, después de tocar el medallón
Herencia de edades, legados, roles antiguos, dejados atrás
Me dijo;”es…” y solo quedo el silencio de la tarde.
Había en la casa humo, un carro pasó, más atrás paso otro
Y después su bella, su siempre hermosa sonrisa que siempre siempre recordaré
“¿eso es todo? -pregunté. -”eso es todo mi vida, no hay nada más”.

II

Muchos años después, la conocí
Su sonrisa cortaba el sol en pedazos.

Su piel era la vergüenza de las piedras

Ella era lo que siempre había soñado
Pero exagerado con agresividad
Se dio la vuelta, sus ojos se fijaron a los míos
Había un lento “ven acá” en sus labios.

Yo permanezco de pie, observandola.