Saltar al contenido

Octavo mes del año y la enfermedad se me confunde con la intensidad del enamoramiento

noviembre 7, 2011

23/08/11 (pero primero un ejemplo posterior)

1.

“Octavo mes del año y la enfermedad se me confunde con la intensidad del enamoramiento. ¿Del enamoramiento de qué? Y sin embargo no he encontrado una palabra más apropiada que esa. Enamoramiento porque he estado enamorado. Ahora estoy solo. Y si bien podría estar enamorado de muchas figuras, me siento enamorado más bien sin el objeto amado. ¿Cómo es esto? Qué voy a saber yo.  En la soledad tonta y el romanticismo por haber sido rechazado varias veces o por que las relaciones no hayan prosperado por contingencia se va armando una imagen romántica de uno mismo que a veces desemboca en un estado mocoso-zen en el que uno termina viendo las cosas desde una perspectiva falsamente contemplativa como a través de una lupa de vidrio rayada y opaca. Como nadando en aguas gelatinosas. Bajo esta condición todo parece tener más sentido o ninguno. Se olvida uno que debe uno olvidarse un poco de sí mismo. Y ¿vive de otra manera? Es arriesgado decirlo. Y también da preocupación pensar en que me encuentro en un pico porcentual de vitalidad al cual no tendré retorno, que simplemente estoy intuyendo la nostalgia que me producirá esta época, midiéndola con las otras experiencias que ya he nostalgizado. Y debajo de todo el miedo universal, el miedo de siempre; que solamente se tendrá una vida para vivir, y por eso debe venir esta lástima tonta de mi mismo. Y la sospecha, también, de que todo esto signifique solo la forma habitual en que uno construye la nostalgia; siente primero uno nostalgia por alguna cosa, propia o de esas nostalgias que salen emanadas de la historia, aunque supongo que eso tendrá más que ver con las identificaciones de algunos, y lo segundo; va preparando uno la manera en que los demás sentirán nostalgia por nosotros (sospecho que por ahí viene más o menos la intención de estos textos) y se seguirá siendo parte de la manera natural en que solemos extrañar la vida mientras la estamos viviendo.”

2.

¿Será lícito decir que me gusta enfermarme porque me gusta la sensación que me produce la enfermedad? Hablo de las gripes sobre todo o de cualquiera con fiebres y esas cosas. El embotamiento, me agrada, pero porque debe ser que me siento identificado con él, con la imagen mental que tengo de mi mismo, con hechos o situaciones que viví tal vez precisamente mientras estaba enfermo, que me hacen creer en un posible yo más complementario conmigo mismo que existió en algún momento. Me arriesgué a decirle a alguien en estos días que se trataba de un estado de conciencia nuevo y que por lo menos eso era algo. Que era como si uno fuese otra cosa mientras se enfermaba y que luego al curarse dejaba de ser y a enfermarse de nuevo (aquí es que está el chiste) se retomaba lo que se iba siendo desde la última enfermedad. Otro yo que se había olvidado que se hubiera sido. me dicto a mí mismo  esta relación pretenciosa con la memoria, los modos en que traduzco todo a nostalgias y algo así como “la positividad de la negatividad”. Me invento las ventajas de lo malo, me adormece esta canción de “cat power”: “back of your head” y me encuentro a mi mismo como un sujeto identificado o tan identificado como cualquiera,  a pesar de las declaraciones de guerra del pasado,  cree uno ser algo sumamente especial sin saber con seguridad ninguna cosa.

Advertisement
Sin comentarios aún

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.