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Entrenamiento de Travis Bickle, perro atropellado, almuerzo del día del estudiante, trocar la vida real por un texto.

diciembre 4, 2012
  • Soñé que I.D.V.C. vivía lejísimos en algo con nombre de ciudad canadiense o francesa. De esto me enteraba marcando su número en mi teléfono y buscando después los datos de la llamada. Solo sabía de ella así y por extraños comerciales de televisión extranjeros en donde actuaba como una modelo o presentadora (encima de un jet skí hablaba bien sobre una marca de neveras). Yo mientras tanto había vuelto al pueblo retrasado y antiguo del sueño en el que nos conocimos y donde habíamos crecido juntos (que no tenía nada que ver con el real donde nos conocimos y nunca crecimos juntos) me paseaba frente a su antigua casa doblegado por la nostalgia de saber que había permanecido encerrada ahí por sus padres durante años, y giraba constantemente por el pueblo mirando atardeceres verdosos y ese tipo de cosas.
  • Horribles días en los que se desperdicia tiempo los fines de semana, la alimentación es deficiente en gran medida por no acudir a tiempo al comedor en la tarde y en la mañana, y no se entregan los trabajos de la universidad como debe ser. Y todo esto se convierte en algo insoportable que se sobrelleva en las primeras horas de la tarde con gran pesar. El calor se hace intenso, mi cuerpo reacciona inundándome de sudor y dolor de cabeza y sueño, todo al mismo tiempo. Es un sueño que me hace echarme en cualquier rincón a dormitar, cerca del decanato de ingeniería en esa especie de jardín al que nunca voy porque se reproducen colonias de orugas o en un banco del pasillo o en cualquier superficie dura. Dormir allí significa no dormir bien y levantarse en un estado peor que el anterior, y con el cuerpo maltratado porque el piso nunca es cómodo. Vivo cerca pero me cansaría más entrar en el metro durante media hora y regresarme. Y todo esto me deja cierto sabor de que no se hacer nada bien, ni siquiera puedo enfocarme en entender cómo puedo hacer para salir de esta situación, ese vendría siendo el propósito de escribirlo aquí pero resulta que no es tal sino más bien escribirlo por escribirlo y ya. O más bien el punto es que alguien me tiene que ayudar haciéndome pasar menos tiempo conmigo mismo.
  •  Aún así, no se cómo, termino redactando en media hora robada a la misma hora de clase, el trabajo que tenía que entregar para esa misma clase. Algo que había sido dejado con semanas de antelación para ser pensado y corregido. Y me queda la certeza de que es una porquería pero que lo aprobaré de alguna manera porque me atrevo a sacar una idea así como que la literatura venezolana debe inventarse a partir de la lógica o una estupidez de ese tamaño. Lo mismo ocurre con un final alternativo que hay que inventarle a un cuento de Horacio Quiroga. Lo escribo a mano en un papel que fotocopio y al profesor no puede creerlo y me hace una nota al respecto. Igual paso con mala nota eso sí y así va todo y no parece poder cambiar a corto plazo. Lo único que si hago es escribir aquí con cierta frecuencia.
  • No tengo ninguna, pero ninguna necesidad de ver cine venezolano contemporáneo.

O dark dark dark. They all go into the dark,
The vacant interstellar spaces, the vacant into the vacant,
The captains, merchant bankers, eminent men of letters,
The generous patrons of art, the statesmen and the rulers,
Distinguished civil servants, chairmen of many committees,
Industrial lords and petty contractors, all go into the dark,
And dark the Sun and Moon, and the Almanach de Gotha
And the Stock Exchange Gazette, the Directory of Directors,
And cold the sense and lost the motive of action.
And we all go with them, into the silent funeral,
Nobody’s funeral, for there is no one to bury.
I said to my soul, be still, and let the dark come upon you
Which shall be the darkness of God. As, in a theatre,
The lights are extinguished, for the scene to be changed
With a hollow rumble of wings, with a movement of darkness on darkness,
And we know that the hills and the trees, the distant panorama
And the bold imposing facade are all being rolled away—
Or as, when an underground train, in the tube, stops too long between stations
And the conversation rises and slowly fades into silence
And you see behind every face the mental emptiness deepen
Leaving only the growing terror of nothing to think about;
Or when, under ether, the mind is conscious but conscious of nothing—
I said to my soul, be still, and wait without hope
For hope would be hope for the wrong thing; wait without love,
For love would be love of the wrong thing; there is yet faith
But the faith and the love and the hope are all in the waiting.
Wait without thought, for you are not ready for thought:
So the darkness shall be the light, and the stillness the dancing.
Whisper of running streams, and winter lightning.
The wild thyme unseen and the wild strawberry,
The laughter in the garden, echoed ecstasy
Not lost, but requiring, pointing to the agony
Of death and birth.

  • C.V y yo andamos haciendo, cada uno por su propia cuenta, por supuesto, una “rutina de entrenamiento de Travis Bikcle”. C. me gana porque es más atlético pesa menos y tiene donde hacer las barras. Yo solo hago las flexiones de pecho. En cuanto a las frases ingeniosas frente al espejo, aún no me ha salido ni una sola buena. Solo me salen frases amables con mirada de psicópata que no creo que sirvan mucho. En cuanto a la duración de las flexiones, C.V. ya va por 65 y dice estar recuperando el ritmo que alguna vez tuvo. Y también opina que es muy difícil decir algo frente al espejo. Lo único que le sale es “no sabes con quién te metiste” me encantaría que esto se volviera una secta.
  • La primera idea que se me ocurre para mancharme el dedo de tinta es acudir a D. que fue designado miembro de mesa en la U. Bolivariana; le escribo la noche antes y me dice que está jodido, y que la base de la tinta es azul de metileno combinado con una verga violeta que le da el tono característico y de paso es secreta. Que intente echarle remolacha o repollo a ver, lo dudo mucho y mantengo la teoría de uqe es tinta violeta para almohadillas de sellos, ya a esa hora C. se había echado tinta azul de impresora y me dijo que se podía alegar que con tanto cloro se puso azul. Se puede intentar mezclar con morado y demás. Tampoco sabíamos si era el meñique de la izquierda o de la derecha.
  • Crimen y castigo; el tío de Razumijin.
  • En menos de una semana y media tres días feriados. No tengo plata para nada, no tengo los libros que hay que leer porque la biblioteca esta cerrada. Estoy es a esto de irme para Barquisimeto y trabajar como encargado de un cyber y enamorarme una guevona imposible allá.
  • Creo que mi momento favorito del día es la mañana. Incluso a veces me puedo ocupar de mi mismo, puedo hacerme una taza de café o desayuno, puedo afeitarme si quiero y si hay afeitadora. Todo eso dura aproximadamente media hora. Al salir hacia el metro ni siquiera percibo mis preocupaciones, soy un muerto viviente más.
  • “de las alcantarillas siempre emergían unos peces blancos gigantescos, quinientos kilos, súper fuertes y adaptados, que aprovechando las sorpresivas tormentas, atacaban a las personas y luego huían muy rápidamente llevándose alguna pierna o niño consigo. El ministerio público que debía encargarse de combatir esa plaga se hallaba sin recursos”
  • El asombro de que alguna de estas cosas surjan sin saber como, por si solas, no es suficiente para justificarlas. Hablo sobre poesía.
  • A las once y dos minutos aproximadamente del domingo cuatro de noviembre, atropellan a un perro grande y torpe de orejas grandes en la autopista, a la salida del edificio. La historia de siempre: se acerca torpemente a la calle distraído, sin ver a los lados. Algo llama su tención al otro lado de la avenida, otro perro seguro o algún animal o detalle lleno de significado. Y es como en todas las otras ocasiones en que ha ocurrido lo mismo pero hay alguien que dice con convicción que no pasará nada y no pasa, pero esta vez el perro se sigue acercando más a los carros sin ver a los lados (no miré hacia donde miraba, pero seguramente no habría visto nada), y un autobús lo atropelló y regresó a la acera saltando y llorando, con una convulsión, con un hilo de sangre en su boca. Seguí de largo con las manos en la cabeza y cuando volví una hora después del supermercado ya estaba muerto acostado con las patas en dirección a la salida del metro.
  • Espirales perfumadas de lavanda Plagatox. La solución más enérgica por tan solo 15 Bs. incluyendo fósforos.
  • No alcanza la poiesis. Nunca termino nada. No resuelvo la mitad de los problemas.
  • “Pusher” de Nicolas Winding Refn es excepcional. Se maneja con habilidad un lenguaje que a toda vista no es personal. Se critica y se fantasea. Todo junto.
  • El almuerzo del día del estudiante de la Universidad Central de Venezuela es el peor homenaje al estudiante que se puede hacer. Es más bien una tortura al estudiante. Una forma de mantenerlo de pie esperando el doble o el triple de tiempo del que normalmente permanece en un día normal, una forma de quitarle la cena del día anterior por causa de los preparativos absurdos y la cena del mismo día porque ya la cocina se niega a trabajar en la noche. Y una forma de gastar innecesariamente el dinero que podría emplearse en varias comidas normales. Y ni hablemos de su hermano el Almuerzo Navideño. Toda la estupidez y nihilismo de alguien o de algo que no se sabe si es el estudiantado, la universidad o el país se halla en esas dos tradiciones. No contentos con eso en el Almuerzo navideño se suele contratar a un conjunto de gaitas que se ubica al frente de la biblioteca de comunicación social, justo al lado de la cola, para intentar atormentar más a los hambrientos con el volumen exagerado de la música. Este humilde imbécil propone a algún poder divino que ambas costumbres sean abolidas y que los responsables sean castigados con un año de alimentación exclusiva del mismo comedor estudiantil.
  • Me veo sujeto entonces a acompañar a M. a varias partes. Ella me sorprende haciéndome el tonto como lo hago con todo el mundo pero no acepta mi regla general de desinterés. Así qué voy a bellas artes primero a ver esto de la ruta nocturna y otro día a ver con M. la feria navideña. Ahí ando con varias personas y me encuentro con otras varias personas y conozco a esta viejita que no recuerdo como se llama que lleva, al igual que las muchachas, sus dulces y chiricoques para todos lados en un bolsito para venderlos. La señora fue también estudiante de la escuela de letras en un pasado menos remoto que el esperado y se retiró en los ochenta haciendo una tesis de qikepgnvpa con qiurnfhg. Hablamos de eso y de la escuela de letras y de decepcionarse de ella. De lo que aún nos apasiona de eso. Lo que sea que nos apasiona nunca queda muy claro qué es. Pero es una persona sumamente interesante y me alegra conocerla. También me encuentro con O. y el segundo día, con L. Esta última me dice que no sabe en realidad qué hace ahí, que se sentía mal en su casa y sin saber cómo terminó en ese lugar y que su familia se la acaba de encontrar allí mismo. No se porqué siento que L. ejerce una especie de influencia política sobre mi, la veo y me dan unas ganas más intensas de sumarme a esa especie de tedio por todo que siempre carga. Pero escribir con tanta especificidad sobre alguien como que no está permitido así nada más y lo dejaré.
  • Me encantaría vivir en una casa con algo como un patio. Nunca he sabido cuál es la función de un patio, realmente, pero supongo que para mi que fui criado en casas así, se trata de arrimar unos objetos pesados que pueden ser cualquier cosa oxidada en un rincón del mismo y pararse ahí sobre una superficie terrosa a contemplar algo como un pedazo de cielo, es decir, es una forma de perder el tiempo.
  • Varias semanas consecutivas agarramos el jueves para tomarnos varias cervezas I., L, y a veces con O. en las tres g. comiéndonos también unos tequeños y unos pastelitos fritos a cuarenta bolos. Habladera de paja aleatoria por un lado, crítica específica por otro, chismes de cualquier tipo. L. incluso dicta algo como un decálogo para ganar en todos los certámenes de cuento de Venezuela. Lo transcribiré acá cuando logre descifrar lo escrito en el cuaderno. Igual me emborracho rápidamente y soy el payaso de la ocasión. Y los viernes, en el mismo lugar pero con un grupo diferente: J. y R. y a veces C. y lo mismo para hablar y hacer.
  • Cortaron la luz el día 20. Se nos olvidó que se pagaba.
  • Frio pendejo que al parecer da por todo el país. No tengo Internet por la razón más gafa; la computadora no se puede conectar. Tomo café. Miro pdfs que tengo aquí sobre adorno y otros, otro café. Me encantaría salir a trotar con alguien pero quién. De la misma forma creo que extraño la dinámica que antes existía de llamadas telefónicas, correos electrónicos que sobrevenian con gran sorpresa y podían ser muy extensos y con mucha carga emotiva, emocionaba cierta calidad de la comunicación que se ha ido deteriorando o trocando en una especie de comunicación con uno mismo en párrafos de word. Es como si uno alimentara la ilusión de escribirse largas y descriptivas cartas con alguien y después creerse todo eso como guión de un drama con el que se pacta, y que se acepta como real en gran medida. Sólo queda la certeza de que se hace para sentirse protegido por esa misma certeza de contar algo o de que existe algo que puede contarse. Y dice mucho de todo esto el hecho de que cuando esta descripción, escritura o lo que sea se acerca a algo que pesa como una especificidad, se va quedando muda en si misma como si ya no hubiese mucho de que hablar o de qué tratar. Entre menos se sepa qué se habla, sobre qué se habla, hacia qué parte va dirigido el discurso mismo, más discurso sale. Y lo malo es que la cosa se va tornando repetitiva, hueca y ya no sabe uno a que lleva. X. dice que un diario es una terapia que uno decide llevar pero en algunos casos pierde sentido y ese sería el fin mismo de la cosa. Pero ojo, no estoy diciendo que eso me llevaría a terminar este tipo de escritura. Lo que me llevaría al remate de esta gran conversación sería otra cosa; el hecho de que comience a convertirse en una gran cosa deforme y antiestética (probablemente ya lo sea y no me he dado cuenta), ese sería un miedo lo suficientemente poderoso como para cerrar. Pero al parecer queda mucho aún de esto y lo digo con alegría. Sobretodo no por el diario, sino por esas extrañas epifanías en donde lo expresado sale rebotando desde algún sitio interno dentro de uno mismo tan impersonal que no se cree que salga del yo. Frases inconexas del entresueño y aún sentirse ilusionado por ellas como niño. Y la certeza (otra) de que es imposible saber el cómo, el porqué, el para qué de todo esto. ¿Será que ese es su secreto? ¿La curiosidad impulsando la marcha? Y las otras dudas ¿hay que estar sujeto a una continua vigilancia de lo escrito y jamás atreverse a experimentar para sacarle el jugo a todo esto? ¿hay algo que perder realmente? ¿hay secretas relaciones entre lo escrito y la realidad o entre lo escrito y el yo? Todo depende tanto de tanto, de tan poco saber qué es ese tanto. Por alguna rarísima razón, no se puede saber nada de esto si no se escribe primero. Lo único que promete escribir algo como un diario es verosimilitud. Una verosimilitud que legitima la realidad intrascendente y por lo menos la hace un poco más valedera. Así que quedo de acuerdo ya, definitivamente en que hay que escribir las cosas para que estas sucedan en esta otra parte que es la que realmente importa.
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