Saltar al contenido.

culpa llegar tarde presumir bunker bellas artes

mayo 6, 2013
  • Si dejo que pase mucho tiempo sin subir nada al blog me siento culpable. Por no retribuir mediante paja escrita, como forma de agradecimiento por la tranquilidad que me proporciona ver esa misma paja disponible para ser leída por cualquiera.
  • Descubrí google reader. Y vengo a saber para qué sirven las fuentes RRS y me parece una maravilla. Me sale también un anuncio de que todo eso desaparecerá en unos días.
  • Parece ser más necesario cada vez más aprender a pensar y a abstraer a pesar de toda la música idiota de los viernes por la noche, de los sábados por la madrugada, de “si volvieras a mí, si volvieras”.
  • Esta página web con información sobre salud: “esta será la generación que sufra más por glaucoma. El brillo de los monitores, de las pantallas, va deteriorando progresivamente la retina” y haciéndola torpe.
  • Soy horriblemente feliz. Por ti, O. y por todos los episodios recientes que no relataré, pero que me llenan de total satisfacción y de unas extrañas ganas de alardear de ellos, o de ti misma, ante los demás. Cosa que tampoco está destinada a hacerse.
  • Insomnio. Dormir de más por la tarde. Luego de una ausencia de varias semanas, Oswaldo regresó esta misma noche a visitarme y se fue nuevamente. La universidad está cerrada por paros gremiales. Ya encontraré, supongo, una manera de pagar las deudas que tengo. Qué por lo menos tengo empleo, dice un algo medio impertinente dentro de mí. Impertinente porque no recuerdo haberle pedido que dijera nada.
  • Sábado cinco de mayo. Luego de trabajar todo el día con R. en el puesto, me retiro sin daños graves hacia las dos y cinco de la tarde. R. me dice que, si las cosas la van bien en la hoyada, en donde tiene que hacerle un mandado a su mamá que es vital para regresar a casa, y luego de ir al farmarobo a abastecerse, puede ser que sea que se dirija a casa de Roberto a trabajar como la señora I. lo había acordado. Yo juego también con la idea incluso le digo por teléfono a la señora I. que si no voy esa misma tarde, iré el domingo por la mañana así que me voy a mi casa. Llegando a mí casa pienso y pienso en preparar el almuerzo y llevar algo de continuidad con esta dieta que O. lleva y así me llego hasta mi cama y me recuesto casi como mi mamá “sólo cinco minutos” pero duermo dos horas. Sueño que Oswaldo llega y que yo oigo una música muy fuerte mientras duermo. Pero al despertar me percato de que es él que ha llegado y que es él el que ha puesto la música con un volumen muy alto. Siento que se va a la calle y que regresa y mientras todo eso sucede trato de tomar una decisión. Me levanto con el cuerpo lleno de sueño. Le digo que me voy donde Roberto, en efecto agarro mi bolso y echo dentro una ropa y el cargador del teléfono y un cepillo de dientes y el desodorante, aún no he comido nada, solo dos pequeñas remolachas crudas que pelé y me tragué antes de dormir y que me dejan un dolor de garganta como de gripe grave por dos días exactos. Aún así pienso comerme las chucherías de mierda de siempre de las panaderías para después cenar en casa de Roberto donde siempre hay por alguna razón buena comida y así salgo y me llego caminando hasta el metro y me bajo en los símbolos y agarro la camioneta hasta su casa y allá me recibe la señora I. con mucha alegría y me dice que llego justo a la hora de la merienda y así es, jugo de naranja con galletitas también está Y. justo estaban por ver “v de venganza” que no he visto me trago el jugo con las galletas la película es rara está como contada a los coñazos, es como si estuviera basada en una novela de diez tomos o eso siento y se lo digo a Y. el final es bastante predecible y pienso en los británicos y su insistencia en la anarquía, no cualquier anarquía, sino la anarquía británica que es como una anarquía con un fin que es la anarquía en si misma. Aunque no estoy seguro de que eso exista y debería investigarlo más. A las siete me pongo manos a la obra a trabajar y voy seguido hasta las once y media, cenamos y me meto en la baticueva con un colchón, me gusta dormir ahí a pesar que la vez pasada me tocó luchar a las tres am. con una cucaracha que tuve que cazar durante una hora y luego al amanecer no encontré el cadáver en donde lo había dejado, es decir la cucaracha se recupero y se marchó. Me duermo de inmediato, no entiendo esto de mi espalda que a veces cuando toca dormir ahí pasa la peor noche de su vida y añora mi colchón, y a veces como esta vez, le cae mejor el poco espesor de la espuma y la proximidad del piso. De todas formas acarreo dolor fuerte en la baja espalda seguro es la postura. Sueño que ella es una especie de cachicamo de caparazón dorado y mucho pelaje largo y blanco, la acaricio y le digo cosas románticas como “este cachicamo dorado, es el animal más valioso del mundo” en la mañana ya estoy levantado lleno de energía inexplicable y desayuno dos arepas rellenas de rebanadas de queso llanero blando normal y rebanadas de queso de búfala mas pernil mas mantequilla mas café. Me pongo a trabajar de nuevo mientras oigo un programa comunista en una radio am y en el transcurso de la mañana viejas canciones de radio para viejos, algunas hermosas y algunas de julio iglesias. Ni julio ni enrique iglesias sirven. Son dos farsantes de tomo y lomo y son el uno para el otro. A las doce, hora a la que pretendía irme para estar un rato conmigo mismo llaman a señora I: es D. el negocio de bellas artes se inunda por la lluvia porque el techo recién instalado es una mierda. Entonces como se trata de una emergencia tenemos que irnos hasta allá (Y. se fue en la mañana a un concierto) y yo guardo el trabajo apago la radio cierro las ventanas y preparo las herramientas que voy a usar para desinstalar el televisor que está pegao a la pared, aparentemente con buena voluntad pero por dentro a regañadientes y rumiando porque se que esto significa que no llegaré a mi casa a la hora que yo quería, por los menos tomamos un taxi desde la gran Colombia hasta bellas artes y una vez allá vemos que la cosa es terrible, lo que me enfurece más. D. tiene toda la mercancía del negocio tapada con un plástico grande y grueso y transparente y prácticamente todo esta mojado. No hay siquiera donde poner las cosas que traigo sin que se mojen así que las meto dentro del cubo de la basura y dispongo de unos bloques y ladrillos que están apilados y secos para armar sobre ellos las cajas de cartón desdobladas con la cinta de embalaje e ir metiendo las cosas más mojadas primero. Luego D. decide que igual hay que meter toda la mercancía del local ya que por la forma en la que está dañado el techo todo seguirá peor con las lluvias. Así que con un marcador rojo escribo en las cajas ya selladas y llenas cuales son las que contienen cosas mojadas y cuales son las que contienen cosas secas. El televisor es difícil de despegar de su soporte pero me ayuda un muchacho que habla constantemente de las bondades de ese mismo televisor como si fuera una persona; es una lcd, me dice, es tres de y cuesta veinte mil bolívares, por eso mismo lo agarro por la pantalla con la mano bien mojada para que perciba bien mi desprecio por su amado televisor y no tengo cuidado en recoger los accesorios plásticos inútiles que se despegan de él mientras lo desatornillo. Luego de unas horas de trabajo duro parece ser que ya todo esta guardado pero ahora solo hay que esperar que venga R. que está llegando en esa hora o en las próximas de su viaje a Mérida para montar todas esas cajas inútiles y televisores en la van para después subir las escaleras del duplex donde vive con todo ese peso de mierda para después, si, irme a mi casa a disfrutar de mi domingo, una turbia perspectiva. Nos sentamos entonces en una de las mesas del pequeño restaurante de al lado, yo con los zapatos empapados por dentro y los pantalones mojados hasta la rodilla con la consecuente incomodidad y pedimos una sopa y una torta de chocolate con cocacola que tomo aprovechando que no parece por ningún lado la voz esa que dice que está muy mal tomar cocacola. La comida es una mierda, pero puedo ponerlo por acá sin ningún miedo porque este blog es leído como por dos personas máximo. Es un lugar deprimente por alguna razón, quizás la razón sea las mismas pretensiones del sitio. Los horribles carteles de la compañía de teatro “a-teatro” (a quién se le ocurre ponerle así a un teatro), los actores que salen y entran, las voces de los mismos ensayando. Los dueños del restaurante y los meseros. Algo dentro de mí muy dentro me dice que es un mal sitio. Además lo deprimente es la certeza del domingo perdido, de las presencias y actividades no deseadas. Ellas hablan de temas absolutamente poco interesantes mientras yo estoy abstraído, me decido, en ese momento que debo escribir sobre esa situación y trato de organizar las ideas. A mis espaldas se encuentra ese circulo deprimido (es un agujero en el suelo de gran extensión) que se conoce como la plaza de los museos. Hay mucha gente en ella. Gente que practica karate y skaters y mimos, toda esa proliferación y algo dentro de mí se revuelve de ansiedad ante esas siluetas y esos colores, ante esas fisonomías lejanas. Se trata de la idea de ella. De pensar en ella indirectamente a través de todas estas personas, porque he establecido una relación entre ella y estos lugares, y entonces creo que estoy constatando su ausencia o imaginando su presencia. Y pienso en qué pensará ella sobre los lugares en donde yo puedo encontrarme. En si ella pensará en eso. De todas maneras la idea se me olvida pronto y D. me pregunta si alguna vez he ido a ver el teatro. Le digo que no. No lo he ido a ver porque estoy convencido de que no vale la pena, aún así decido ir a mirar un poco y la señora I. me acompaña. Lo primero que veo es que el lugar es tan precario como me lo imaginaba y las luces del foso son unos grandes trastos que distraen la vista y no hay unas gradas propiamente hablando, sino unos escalones inmensos donde solo podrían sentarse gigantes y donde caben perfectamente grandes sillas de jardín blancas, que es lo que ponen para los espectadores. Abajo, detrás del escenario hay una puerta o un agujero cuadrado con luz amarilla y hacia allá se dirige la señora I. al llegar ahí veo que se trata de la entrada a un pasillo muy largo y ancho iluminado de luz amarilla. Es muy largo. Comienzo a sentir una especie de zumbido gradual y entonces me doy cuenta de que estoy en un túnel subterráneo que atraviesa la avenida libertador, a la altura del museo de bellas artes hasta el otro lado pero no se bien donde demonios desemboca, porque al final del mismo túnel, a lo lejos, hay una pareja de actores escarbando en un gigantesco contenedor de ropa y a mi me da algo de vergüenza seguir curioseando ante ellos. Debo decir que el lugar es muy parecido a un bunker. Está hecho de concreto armado y a mano izquierda hay una serie de puertas que se repiten. Entrando en cada una de esas puertas y encendiendo las luces encuentro grandes salas de concreto armado convertidas en aulas de ballet con espejos y barras y aparatos, o depósitos alfombrados llenos de objetos. Es una situación muy extraña. Creo que hay varios sitios a donde esto puede desembocar, si es que desemboca en algún lado o es un sistema de habitaciones y pasillos más grande de lo que parece. No hay que olvidar que en la isla o redoma triangulas que queda entre la avenida México y la libertador hay una entrada a uno de estos búnkeres subterráneos también convertida en teatro. Quizá la otra salida da a la instalación del metro que queda al lado de la torre viasa, o al seniat. La cosa es maravillosa porque amo los laberintos así que después de todo considero que no es tan mala experiencia. Después de esto llega Roberto y toca cargar las cajas y llevarlas hasta su casa y subirlas por las escaleras hasta la segunda planta del duplex. Estoy destrozado. Antes de irme agarro de una bolsa dos mangos y un aguacate y escapo con ellos hacia la noche.
Anuncios
No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: