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Un sueño-nota para B.

febrero 27, 2017

Hola. te dije en algún momento que te escribiría aún sabiendo que no tengo una razón objetiva para hacerlo. Como entiendo que parece ser algo a las malas, tengo que decir que entenderé si quieres ignorar esto y dejar de leer.  debo decir además que tienes todo el derecho a hacerlo. Te dije en alguna oportunidad que a veces sueño contigo; hoy (08/02/17) fue lo siguiente: soñé que esta pobre realidad se terminaba de fracturar y que todo estallaba, produciéndose una especie de estado de excepción sumado a un interesante (no hallo otro adj.) retroceso hacia un tipo de vida postdesastre. Por ejemplo quedaba suspendida la necesidad de trabajar y la educación y todas las instituciones, etc. Además había que mirar constantemente sobre los hombros porque ahora estábamos en guerra, no solamente en contra de criminales, bandas de malandros armadas y prójimos paranoicos sino que también contra una especie de enemigo metafísico y/o mágico que se materializaba con fuego y mucho humo como los diablos católicos, y que había que combatir mediante hechizos familiares, reliquias, pedradas, disparos de escopeta trampas etc. Yo me había atrincherado en la casa de un amigo de toda la vida, Elvin se llama éste amigo mío. Y éste amigo, quién es el típico cuarentón gay con sensibilidades estéticas y moldeado por un padre anacrónico, cruel e indiferente y una madre dulce, que vive solo en su casa familiar y que ha sobrevivido a la muerte de ambos, preparaba una batería de herramientas para eliminar al demonio éste, que pretendía aparecerse en un sótano. Pero entonces a mi me cuesta precisar en que parte apareces tu, porque ya acá apareces. Y ya antes aparecías también, lo que me demuestra que el sueño no comienza acá. Pero de lo anterior sólo consigo recordar esto: que en las fases iniciales del caos, como si se pudieran escoger los compañeros de equipo para adentrarse en el apocalipsis, ya estabas tu deambulando por unas calles y comercios pueblerinos (de estos pueblos de acá) atestadas de caos, caos pueblerino también pero legitimado de trascendencia histórica (era el fin del mundo. y no un simple desastre carnavalesco pueblerino) íbamos junto con otras presencias tratando de comprar algo para abastecernos en vista del caos que sobrevenía (abarrotes pueblerinos como velas, sacos de papas, dulces criollos) que eran básicamente lo único que podía aún conseguirse en los comercios. Tu comparabas en una mala panadería un muy mal pan mientras te lamentabas de lo malo que era (hacia el final debería comentar como es que en sueños te doy rasgos subjetivos que no se  si tengas y que no existen, en vista de que no te conozco) creo que yo también alcanzaba a probar el mal sabor del pan (se deshacía de inmediato entre el paladar y la lengua en una consistencia líquida y semi salada como una especie de pan falso) pero nos resignábamos a conservarlo en vista del fin del mundo. Luego aparecías también en casa de Elvin, siempre colaborando en algo con buena voluntad pero como si lo hicieras por compromiso puramente social. Más adelante haré otro inciso para comentarte eso. En fin de vuelta al momento en que satán aparecía en un sótano, el pobre satán no  podía estar allí de inmediato y de una sola pieza sino que su aparición era un fenómeno lento y de varias fases -Algo así como la primera vez que Mefistófeles se le aparece a fausto en Goethe, no se si lo has leído: primero es un perro que persigue a fausto desde el campo hasta su casa y una vez dentro tarda un tiempo en volverse demonio y esto le cuesta y le es un acto difícil e incómodo como después se lo hace saber a fausto- sobre un pedestal en casa de Elvin empezaba a crecer un llama caótica y lenta. Ya estaba Elvin echándole agua bendita, rezándole a dioses de muchas culturas diferentes, echando tijeras y sal en el piso y ese tipo de cosas. Y mientras crecía, crecía también el uso de esos recursos y cuando ya algo material empezaba a distinguirse, empezaba el contraataque físico que era una cayapa de batazos, machetazos espadazos cuchillazos y todo tipo de injurias. El resultado era que satán dejaba de lado la idea de ir a visitarnos y la victoria era nuestra pero había consistido más que todo en haber podido adivinar acertadamente el sitio de su aparición. Luego recuerdo del sueño que nuestra lucha para sobrevivir era también una lucha personal contra nuestro propio caos. Es decir contra el creciente desorden que nos acechaba en aquél lugar. La casa de este amigo es una especie de almacén de objetos diversos. Por todos lados habían torres de electrodomésticos empacados en sus cajas que sólo se habían usado una vez, colecciones interminables de discos, polvo, vidrios rotos, sillas apelotonadas unas contra otras libros apolillados. Organizar todo aquello amparados por la certeza de que cualquiera de estas cosas podría sernos útil era la más difícil de las batallas. Había que limpiarlo todo porque estábamos siempre bajo riesgo de enfermarnos por asma o por no sé qué contaminantes de tipo fall out  que se hallaban suspendidos en la atmósfera. Eventualmente también tuvimos que enfrentar a una señora que nos aconsejaba comernos una mascota que no he alcanzado a descifrar bien, era como un hámster enjaulado. La señora malvada había determinado con alguna autoridad que la mascota debía ser sacrificada y esta determinación pasaba por encima de nosotros, así que nos hería doblemente-, en los sentimientos de amor hacia la mascota y en un viejo rencor contra ella como figura autoritaria que nos determina a pesar de que ya somos todos desgraciadamente adultos. En esta batalla todos quedaban mudos e impotentes como si los traumas infantiles de imposiciones y regaños aún estuviesen allí frescos y como si a esta señora por alguna razón no se le pudiera contradecir o fuera inadecuado. Yo tomaba la palabra y era el héroe en esta oportunidad, porque a pesar de mi naturaleza introvertida he aprendido a ser contestatario pero sólo de una forma racional (me vendo ante ti) y conseguía confrontar a la señora de una forma también al menos incuestionable, la señora enmudecía a su vez y creo que también desaparecía, no recuerdo. Pero dejaba en todos la mala impresión de haber experimentado un incidente incómodo. Algo muy común de la gente adulta e inmadura, avergonzarse de que su independencia y  libertad sean puestas en tela de juicio. Luego viene la lenta aparición de un orden, una regularidad en que un sentido de ley empieza a imperar aunque todo sigue siendo excepcional. Hay calma en calles y una especie de rutina. aparecen amigos antiguos y que no veo desde hace años, (como quince años) y me percato de lo envejecidos que están (casi ancianos) lo que, si quiero, puede hablarme sobre mi autoimagen actual: alguien que envejece sustancialmente. Aparece también mi mamá y entonces experimento cariño, un cariño artificial, de sueños hacia ella y hacia ti. Si hacia ti. Lo que, si quiero, podría hablarme de un idealismo que está detrás de todo esto y de toda esta referencialidad personal. De toda esta inclusión impositiva de ti dentro de mi sin ningún antecedente (a veces pasa) (¿te ha pasado?) y luego aparentemente debes marcharte. Porque debes “volver” al lugar del que provienes, porque es como si te hubiese enajenado y tu hubieses accedido.  Es como si fueras el refuerzo importado que viene y hace su trabajo con voluntad y que luego de haber terminado se marcha. Eres pureza de amabilidad y buenas maneras y yo me siento conmovido. Entonces te acompaño a una especie de terminal de trenes subterráneos dónde te encaminas a tu destino, no hay trenes en los andenes sino aviones pero en fin, me dejas acompañarte, como enunciándote a ti misma como la extraña que eres, o mejor dicho, como yo enunciándote a ti misma como la extraña que para mi efectivamente eres, sumándole la sentimentalidad un poco mentirosa (en los sueños se sienten cosas como reales hacia cosas o personas que son apenas posibles) de que eres en realidad una extraña y de que no quisiera que lo fueras . Y de que si yo te incluyese en mi vida o en mi equipo de supervivencia al apocalipsis, quizá tú accedieras como dije más arriba por pura solidaridad social, para no incurrir en el mal gusto de mostrar antipatía. Luego te marchabas y me encontraba dentro de aquella terminal de aviones subterráneos con otras personas que se ofrecían a sustituirte para lo del diablo, pero las comparaba contigo y las hallaba simplemente insuficientes. Espero que esto te esté pareciendo lo suficientemente ridículo. Lo es. Ojalá me denuncies, me categorices como un completo fastidio del que hay que librarse temprano y comentes con todo el mundo lo ridículo de esto. eso es esperable y es positivo también, sobre todo para ti. Lamento haberte hecho perder el tiempo leyendo esto. Algo de idealismo tiene. Algo que tiene que ver mucho conmigo y poco contigo, una proyección irrespetuosa y egoísta de mi y no de ti. creo que eso es lo verdaderamente condenable del asunto. Sin embargo debo advertirte que algo insidioso en mi viene determinado a prevalecer aunque yo no quiera y a veces ni quiero, entonces no podemos hacer nada contra eso es decir, tu si puedes. es decir, hasta que no pongas manos a la obra manifestando desacuerdo, no dejaré de exteriorizar cosas ante ti que debería guardarme. O puedes intentar hacerme entrar en razón, Pero creo que seguiré escribiéndote en tanto tenga libertad para ello- Que estés bien.

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